Letras Oficiales
Con tu partida se detuvo el tiempo
cómo duele tu ausencia aquí.
Mi reloj no volvió a latir,
atrapado en tus recuerdo.
Te llevó la hora impostergable,
dejando esta herida en mí,
cicatriz de un invierno gris
que me hace temblar.
Ruego esta noche al cielo,
implorando una señal de ti,
un gesto que me traiga la paz.
Y grito tu nombre al viento,
pido un rayo de tu luz.
Daría todo por un solo beso
que le dé sentido a esta cruz.
Sembré un sendero con los pétalos de sol,
construiré un puente con mi voz.
La cordura se desdibuja
en mi anhelo de encontrarte.
Y me pierdo en el delirio de la soledad,
implorando al cielo una vez más.
Para que tú me puedas escuchar...
Y grito tu nombre al viento,
pido un rayo de tu luz.
Daría todo por un solo beso
que le dé sentido a esto.
Y grito tu nombre al viento,
pido un rayo de tu luz.
Daría todo por un solo beso
que le dé sentido a esta cruz.
Ella va vestida de rosas, como un radiante sol,
está de espalda contra la puerta, escondiendo una marchita flor.
Sonrisa silente, ecos de una foto,
caminando como un alma ausente, viajando entre sueños rotos.
Y ahora el sol se escondió, quedó la tregua del silencio.
¿A quién quieres engañar cuando estás sola? Dímelo.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
promesas que se rompieron, dolor de un amor secreto.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
un amor tan cobarde, despreciando tus anhelos.
Y la espera que ahoga, un grito enmudece en tu alma,
una senda de espejos rotos pinta el arrebol con tus huellas.
Ocaso de un final sin nadie que lo pueda apreciar...
¿Quién te puede consolar cuando estás sola? Dímelo.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
promesas que rompieron, dolor de un amor secreto.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
un amor tan cobarde, con un final absurdo.
Ocaso de un final sin nadie que lo pueda apreciar...
¿Quién te puede consolar cuando estás sola?
Dímelo.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
promesas que rompieron, dolor de un amor secreto.
Solo hay frío en tu interior, una vela que se apagó,
un amor tan cobarde, robándote toda ilusión.
El sabor del último beso me amarga
y esta noche sin luna me hace naufragar
en un mar de lamentos azotando sin piedad.
Las olas me atormentan y me aferro,
y me quedo temblando como un espectador contemplando
cómo este cruel cáliz se derramó sobre mi alma que ahogó.
Una huella se borró al pasar tu tempestad.
Mil violines en tu voz susurraron un adiós,
el silencio se rompió como todo lo demás.
A la deriva en un barco de papel que hice con tu carta,
el salitre y la pena me congelan en el tiempo.
Ya no busco un buen puerto,
ya no quiero regresar y te juro que pronto te alcanzaré.
Y me quedo temblando como un espectador contemplando
cómo este cruel cáliz se derramó sobre mi alma que ahogó.
Una huella se borró al pasar tu tempestad.
Mil violines en tu voz susurraron un adiós,
el silencio se rompió como todo lo demás.
Cómo un cruel cáliz se derramó sobre mi alma que ahogó.
Una huella se borró al pasar tu tempestad.
Mil violines en tu voz susurraron un adiós,
el silencio se rompió como todo lo demás.
Con mis mejores intenciones te entregué mi corazón
y a pesar de las señales la tragedia me alcanzó.
Aposté todas mis chances con total dedicación,
desafiando tempestades sembré un mar de desiertos.
Y me perdí en los disfraces olvidando quién era.
Intentando alegrarte, el espejo no me encuentra.
Este amor, qué mal hace, no fui feliz con el final
y las miradas de este adiós no me dan tregua.
Cruel maestro que no enseña, no fui feliz con el final
y las palabras de este adiós no me liberan.
Yo ya no quiero el equipaje, duele tanto ser quien carga esta pena.
Ven y quema todas mis naves, dame valor para perder esta guerra.
Y me perdí en los disfraces olvidando quién era.
Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan.
Este amor, qué mal hace, no fui feliz con el final
y las miradas de este adiós no me dan tregua.
Cruel maestro que no enseña, no fui feliz con el final
y las palabras de este adiós no me liberan.
En el laberinto rojo carmesí,
profanos espectros y espadas de un filo sin fin.
Y avanzo entre el fuego, tormentoso frenesí,
buscando la catarsis.
Y de pronto una luz se clava en tu mirada,
desatándote... Un fuego asciende.
Desátame y rescátame, y sigue latiendo y ardiendo,
viviendo y muriendo, como si fuera tan solo un momento.
Volviendo y venciendo, de las llamas de un lamento,
exudando un aliento, una cruz y un memento.
Entre sombras danzantes, un eco fugaz,
murmullos, cadenas y el tiempo no vuelve jamás.
Me escondo en tu velo, bajo este sonreí, buscando el éxtasis.
Y de pronto un clamor se alza en la tormenta,
redimiéndote... Un silo ardiente.
Desátame y rescátame, y sigue latiendo y ardiendo,
viviendo y muriendo, como si fuera tan solo un momento.
Volviendo y venciendo, de las llamas de un lamento,
exudando un aliento, una cruz y un memento.
Si te vas la vida se me apaga,
los días se pintarán de grises
y jamás el tiempo volverá a avanzar,
lloraré sobre mis cicatrices.
Nadie más ocuparía tu lugar, dolerá,
horror que me comprime.
Mi alma vagando entre mis lágrimas
sin encontrar algo que me motive.
Me quedará la oscuridad,
la sombra de tu cuerpo y la soledad
danzando en mi mente,
me pierdo ahí por siempre.
Me quedará la oscuridad,
la sombra de tu cuerpo y la soledad
danzando en mi mente,
me pierdo ahí por siempre.
Cerraré los ojos para ya no ver
ni pensar la razón de tu ida,
mas tu voz ya hace eco en mi interior,
sin cesar repite el fin de esta canción.
Ya no hay fuerzas para poder luchar
ni tregua que me libre de este mal,
y jamás el tiempo volverá a avanzar,
lloraré sobre mis cicatrices.
Me quedará la oscuridad,
la sombra de tu cuerpo y la soledad
danzando en mi mente,
me pierdo ahí por siempre.
Me quedará la oscuridad,
la sombra de tu cuerpo y la soledad
Se alza el umbral sobre las ruinas de esta tierra,
los hilos se tensan, controlando la rutina que condena.
La luz me ciega, pero veo temblar sus cadenas
mientras se aferran a la máscara...
sus ojos claman silencio eterno.
Y este es nuestro infierno,
elegancia y glamour verás al entrar
y una pobre alma se tambalea.
No te fijes en la sangre
que brota bajo la máscara.
Si tú cierras los ojos,
el dolor va a continuar.
El peso que hundió tu alma
es la herida del miedo.
Es el precio de estar acá,
perdida en el lamento...
Una danza de espectros y un refugio abismal,
fingiendo que la muerte no vigila.
Celebremos otra vida fantasmal
donde el alma se vende...
Y este es nuestro infierno,
elegancia y glamour verás al entrar
y una pobre alma se tambalea.
No te fijes en la sangre
que brota bajo la máscara.
Si tú cierras los ojos,
el dolor va a continuar.
Y este es nuestro infierno,
elegancia y glamour verás al entrar
y una pobre alma se tambalea.
No te fijes en la sangre
que brota bajo la máscara.
Vas contra el viento sin causas a tu favor,
dejando atrás cada sombra que te siguió.
Por cada paso que das lloras de dolor,
sigues cargando la culpa que te enseñó
que no hay nadie más que te pueda liberar
de la daga que el destino colgó detrás de ti.
No encontrarás lugar donde puedas descansar,
ni una luz, ni con quién te puedas consolar.
Lágrimas rojas
surcan la historia en tu piel,
vidrios azules
se derraman bajo tus pies.
Andas descalza
sobre un ciclo de ansiedad,
van sin descanso
sangrando huellas al pasar.
¿Será que he olvidado
al niño que juré cuidar?
La promesa se ha quebrado
y no hay nada que alcanzar.
¿Cuánto tiempo he estado aquí?
¿Un día o una mitad?
Morir durante cien años
y cumplir tu voluntad.
Vas enterrando
lo que creías ya no está,
reinventando...
el reflejo ya no es igual.
Y vas cambiando
las piezas de tu identidad,
¿quedará algo?
¿o has encarnado en alguien más?
¿Será que he olvidado
al niño que juré cuidar?
La promesa se ha quebrado
y no hay nada que alcanzar.
¿Cuánto tiempo he estado aquí?
¿Un día o una mitad?
Soy el fruto
de tus miedos,
el veneno
del deseo.
La serpiente
que te incita,
a que muerdas
la mentira.
闇に溶けて... 奈落の底で... 静かな痺れ
Yami ni tokete... Naraku no soko de... Shizuka na shibire
冷たく落ちて、腕の中で... 溢れる漆黒で
Tsumetaku ochite, Ude no naka de... Afureru Shikkoku de
Se arrastra
con malicia,
te corrompe
su codicia.
Dulce lazo
que aprieta,
tu desgracia
ya es completa.
闇に溶けて... 奈落の底で... 静かな痺れ
Yami ni tokete... Naraku no soko de... Shizuka na shibire
冷たく落ちて、腕の中で... 溢れる漆黒で
Tsumetaku ochite, Ude no naka de... Afureru Shikkoku de
Your body moves... but you are not there
金縛り
Kanashibari
Your body moves... but you are not there
Your body moves... but you are not there
Жить тяжело и не уютно
Zhit' tyazhelo i ne uyutno
Es una hoja que cayó, es una llama que encendió mi corazón,
y al latir mi mundo se estremeció, el sol al fin salió y me iluminó.
Primavera que tarde llegó, una tregua que me aguarda,
Komorebi que mi alma iluminó por fin.
Felicidad que me envolvió y mis puños se soltaron
para hoy poder recibir.
El mundo cabe entre mis manos cuando jugamos los dos,
la vida fluye y la magia empieza latiendo en tu corazón.
El mundo cabe entre mis manos cuando jugamos los dos,
no hay amor más grande que el que hoy siento por ti.
Es cerezo que floreció, es una brisa que todo lo renovó,
y al latir mi mundo se estremeció, el sol al fin salió y me iluminó.
Primavera que tarde llegó, una tregua que me aguarda,
Komorebi que mi alma iluminó por fin.
Felicidad que me envolvió, ahora mis puños se soltaron
para hoy poder recibir.
El mundo cabe entre mis manos, cuando jugamos los dos,
la vida fluye y la magia empieza latiendo tu corazón.
El mundo cabe entre mis manos cuando jugamos los dos,
no hay amor más grande que el que hoy siento por ti.
Primavera al fin llegó, con una tregua que aguarda,
Komorebi que mi alma iluminó.
El mundo cabe entre mis manos, cuando jugamos los dos,
la vida fluye y la magia empieza latiendo tu corazón.
El mundo cabe entre mis manos cuando jugamos los dos,
Y así seguí,
su suave voz que me invita a caer.
Descansaré, si tú,
sin lágrimas
la vida abrazas, sin mí, otra vez.
Solo me importas tú.
Y aquí estás tú
con esos ojos libres de todo mal,
me hiciste vivir
el más grande amor.
Pero así es el destino y sí,
tus manos sostienen
lágrimas del infortunio.
La vida no termina, si estás tú,
te miro a los ojos y ahí está todo
lo que guardaré al partir de acá.
No hay duda que mi corazón se queda
y te cuidará hasta el fin.
El cielo se nubló y lloverá
y este otoño acabará.
Ya llegó el ocaso,
posas tu rostro sobre mí,
oyes mi corazón, que por ti late.
Te miro a los ojos y sonriendo,
y beso tu cara antes del final.
Abrázame fuerte y detén el tiempo
y en mi alma te guardaré, mi ángel.
Y su suave voz que me invita a caer,
mi corazón quedará en ti.
Abrázame fuerte y detén el tiempo
y en mi alma te guardaré,
y en mi alma te guardaré.
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